Certificación Para Qué
Jan 28, 2026![]()
¡HOLA! Te doy la bienvenida a mi blog, soy Alfredo Esponda. Te ofrezco ideas acerca de liderazgo que puedas aplicar en tu medio, ya sea hogar, trabajo o ambiente social.
Al terminar la Segunda Guerra Mundial en 1945 los distintos países reiniciaron sus prácticas comerciales. Conforme pasaron los años se percataron de que no era posible negociar a la distancia y menos visitar a sus distintos proveedores para asegurarse de que estaban comprando bienes que realmente respondieran a sus expectativas.
Los ingleses habían avanzado creando una serie de especificaciones que facilitaban asegurar que los bienes comprados cumplían satisfactoriamente los requisitos especificados. De allí se derivó que otros países desearan contar con estándares de alcance internacional.
Si lo miramos bien, tenemos que comprender que hay tres clases de certificación:
- De primera clase: nosotros mismos o nuestros amigos decimos que sí tenemos calidad en los bienes que vendemos. Sujeto a ver ¿quién nos cree?
- De segunda clase: nuestros clientes que nos han comprado extienden testimonios donde afirman que nuestra marca vende productos de calidad. ¿Qué imparcial es su juicio? ¿Podemos confiar en ellos? Siempre queda la duda de si fueron comprados.
- De tercera clase: se pensó en crear una organización que extendiera certificados, después de auditar y verificar que la empresa ofrece bienes de buena calidad. Esta opinión de terceros imparciales resultó la solución para todos los países.
Esta última posibilidad fue la decisión del grupo de representantes de varios países que se reunieron en 1987 con ese propósito en Ginebra, Suiza. México siempre ha estado presente.
El trabajo de estos representantes dio lugar al surgimiento de La Familia de Normas ISO 9000. A estas normas se les llamó “estándares” y a la organización se le llamó: Organización Internacional de Estandarización, en inglés ISO. En español son normas, sinónimo de estándar.
Antes de 1987 las certificaciones estaban enfocadas en la calidad de los productos. Eso hacía que no pudieran generalizarse, a diferencia de enfocarse a los sistemas de gestión de las empresas que elaboran los productos. Desde 1950 el Dr. Edwards Deming lanzó el llamado por una calidad que mejorara productos y servicios aplicándose a los procesos. Hoy, ingratamente se olvidan del Dr. Deming.
Imaginemos, con facilidad, el caso de un deporte, el futbol. La Federación Internacional de Futbol Asociado, la FIFA, reúne a representantes de distintos países y, entre ellos, establecen las normas (reglas) que deberán acatar todos los jugadores y crean supervisores (árbitros) que vigilarán el cumplimiento de esas normas.
Gracias a esa normativa de carácter internacional, el futbol se juega igual en Mozambique, en Colombia o Inglaterra, es decir en todo el mundo. Eso facilita que pueda existir un torneo de carácter internacional como lo es el Campeonato Mundial de Futbol. Todos están conformes en acatar las mismas reglas, la normalización. Imagina el caos si cada selección trae normas distintas unas de otras, o si los árbitros leyeran en libros distintos.
En el mundo del comercio se consigue eso si las empresas acuden a una certificación que avale el respeto de normas definidas por una enorme cantidad de países, entre ellos, México. La certificación es un filtro inexcusable en toda licitación para garantizar confiabilidad.
La gran Familia de Normas ISO ha facilitado que se pueda comprar bienes en China, Singapur o cualquier parte del mundo, siempre que cuenten con un Certificado de Calidad. En teoría ya no es necesario viajar al lugar donde se crean los productos. Si una empresa está certificada significa que cumple con todos los requisitos de la norma en cuestión y, por tanto, ya puede participar en el concierto del comercio internacional. El certificado combate la incertidumbre normal al comprar. Tranquiliza comprar productos de empresas certificadas.
Si creamos un espacio imaginario del tamaño necesario, todas las marcas acuden al comercio internacional y participan en el juego de la competencia donde el trofeo no es una Copa Mundial, sino la conquista de clientes que permiten crecer el negocio.
Entonces, tenemos que la certificación es como el carnet de entrada para participar en la competencia, todo ello, gracias a la confianza que otorga el contar con una certificación, una vez en la competencia nos irá tan bien o tan regular como estemos armados para competir.
Es lo mismo que en el Campeonato Mundial Futbol: una vez que conseguimos el derecho a participar, podemos ganar o perder en el grupo que nos toque, pero el resultado final es nuestra responsabilidad y será consecuencia del nivel de calidad con que asistimos a competir.
¿Queda claro? La certificación es un aval que nos permite participar en el juego del comercio, ya sea nacional o internacional, pero no es garantía de triunfo. Un certificado es una patente que permite ser aceptado en donde lo exijan, pero de allí en adelante, cada uno se desempeña acorde con sus fortalezas.
La ISO (la Organización Internacional de Normas) ha expedido una gran cantidad de normas.
Estas normas se aplican a la especialidad que le corresponde y han sido creadas por funcionarios de distintas empresas que aportan sus conocimientos y experiencias para reglamentar el cumplimiento de los requisitos (estándares) en los productos que lanzan las empresas de dicho sector.
Por principio de cuentas, vayamos al diccionario que nos define: “una norma es una regla, pauta o directriz que establece un comportamiento, conducta o especificación esperada y aceptada dentro de un grupo social, organización o contexto determinado, buscando crear orden, armonía y eficiencia, y puede ser impuesta por el Estado, la sociedad, la moral o la técnica”
Se han creado una gran cantidad de normas, destacan la ISO 9000 para la gestión de la calidad, ISO 14001 para la gestión ambiental, la ISO 22000 para la inocuidad de alimentos, la ISO27001 para la seguridad de la información, la ISO 31000 para la gestión de riesgos, la ISO 45001 para la seguridad y salud en el trabajo y podríamos continuar para las distintas ramas de la actividad económica.
A nivel individual, una persona no puede presentarse a solicitar un empleo y decir lo bueno que es basado únicamente en su currículum vitae, no basta, debe mostrar certificaciones que lo avalen, ya sea títulos profesionales o cartas credenciales de instituciones reconocidas. ¿Qué tan bien preparado está? ¿Es confiable?
Estamos en la era de las certificaciones. Necesarias para ser aceptados y participar. Después…a competir. Es ley de vida, no es ley de la selva, así es en todo.
¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!
PHILIP CROSBY: El precio se olvida pronto, la calidad se recuerda siempre.
alfredo-esponda@cencade.com.mx