Habilidad No. 8 de la Inteligencia Emocional
Mar 26, 2025
¡HOLA! Bienvenido a Miércoles de Liderazgo. Te ofrezco ideas para fortalecer tu liderazgo dondequiera que lo ejerzas. Alfredo Esponda te da las gracias por estar aquí.
Recuerdo a un presidente peruano que cuando vino a México me maravilló. Un gran orador y un líder carismático, capaz de influir en sus ciudadanos para conquistar dos veces el acceso a la posición presidencial. En México se rodeó de un mariachi para cantar las canciones rancheras más populares, dondequiera que apareció fue aplaudido y agasajado; sin embargo, al cuarto año de su segundo mandato se sintió acorralado por las acusaciones de corrupción en el caso Odebrecht y se metió un tiro en la cabeza. Pobre Alan García, tanto que me impresionó. Su formidable capacidad para influir resultó un auténtico engaño.
Perú, la nación hermana, es un verdadero ejemplo. Sus instituciones no han dejado de perseguir a líderes corruptos, principalmente presidentes. Por ello los nombres nos han resultado familiares: Alberto Fujimori, Alejandro Toledo, Ollanta Humala, Martín Vizcarra y varios más. En México nos dedicamos a criticar a nuestros expresidentes, pero no hacemos nada que los haga pagar por los desfalcos, robos y malas decisiones de políticas mal diseñadas y peor ejecutadas.
La capacidad para influir es una de las habilidades de la inteligencia emocional, quien logra madurar sus comportamientos dentro del espíritu de la inteligencia emocional tiene que incluir la capacidad de influir. Lo veremos como una consecuencia natural: si estás imbuido de las demás habilidades de la IE el influir se te dará con facilidad.
Puedes comenzar identificando en tu círculo de influencia más cercano en cualquier reunión: ¿a quién se le escucha con más atención? ¿quién logra que sus planteamientos sean seguidos? ¿a quién sí le hacemos caso y a quiénes se les ignora? ¿Te ha sucedido que en tu familia o en la empresa donde trabajas hay quienes son escuchados con atención? ¿Por qué?
Veamos algunas recomendaciones para acrecentar nuestra capacidad de influir:
Se pide que establezcamos vínculos sólidos con aquellas personas que deseamos influir, que las respetemos y las aceptemos tal como son. La clave consiste en ser una persona confiable a la vista de los demás. Ser consistente y constante en el cumplimiento de compromisos. Que nunca te vean mentir o exagerar.
Puede ser muy útil si practicas la función de maestro, de coach o de mentor. Aprender cómo influir ayudará a plantear tus ideas de tal forma que sean acogidas con gusto. Jamás uses la presión o la amenaza, la exageración o la mentira.
Debes apelar a las motivaciones más profundas. En un excelente trabajo de un profesor de Harvard (¿de dónde más?), el Dr. David McClelland, se plantea que los tres motivos más fuertes en el ser humano son: el deseo de lograr algo, otro es el deseo de sentirse afiliado o parte de un grupo y, por último, el deseo de tener /sentir poder. De modo que, al observar a una persona que deseamos persuadir, debemos percibir cuál de estas tres motivaciones la mueve con mayor fuerza. ¿Qué impulsos mueven a la persona que deseamos persuadir?
La persona que desea inspirar a otros está obligada a encontrar los valores que hay en su propuesta y precisar los beneficios que obtendría esa persona al seguir nuestras ideas. Se recomienda apoyarse en el relato de grandes éxitos de personajes reconocidos, ya sea refiriéndose a sus biografías o a las exaltadas crónicas que suelen publicarse en revistas y periódicos.
Imagínate el tamaño del despropósito. El presidente Donald Trump nombra a Robert F. Kennedy Jr. como el nuevo secretario de salud de los Estados Unidos. Lo confirma el congreso con una votación de 52 votos a favor y 48 en contra. Las críticas no se hicieron esperar, especialmente porque Robert se dedicó a combatir el uso de vacunas. Se ostentó como antivacunas. Ahora que vuelve el sarampión y otras epidemias en los Estados Unidos entrarán en problemas. Me declaro a favor de las vacunas.
Richard Boyatzis, un escritor reconocido, sugiere que, en las empresas, al realizar sus clásicas juntas no comiencen con los aspectos financieros, porque desaniman a los concurrentes. Lo mejor es que inicien con ejemplos, de preferencia, sustentados en datos sobre el éxito que están teniendo sus productos o las soluciones que lanzan al mercado, personas o empresas a las cuales han podido ayudar y que ellos reconocen la bondad de los productos o servicios recibidos.
Si en una empresa tienen una misión declarada, entonces el trabajo es fácil, se trata de enfatizar el valor que representa para todos los que formamos parte de esa organización: en CENCADE tenemos esta misión “acrecentar las capacidades competitivas de personas y organizaciones”. Esta misión nos ha permitido 46 años de trabajo inspirado y, si tú la comprendes bien, no tiene fin. Siempre habrá personas a quienes ayudar a desarrollar sus capacidades competitivas y, con mayor razón, a empresas. Pongo a tu disposición esta plataforma www.cencade.com.mx Allí encontrarás lo que estamos creando cada día.
La influencia requiere que haya inspiración en quien promueve una idea, que se sienta que él o ella cree en lo que nos pide que hagamos. Nada peor que ir a una agencia que ofrece cursos o medicamentos para adelgazar y ser recibido por una gordita, aunque sea muy simpática, se nos cae la credibilidad. Una vez se me acercó una persona toda desaliñada y con vestimenta que dejaba mucho qué desear para ofrecerme un curso de “cómo hacerse rico”. No, pues no.
Reflexiona sobre la importancia de incorporar en tu conducta las habilidades de la IE, son sistémicas. Se ayudan unas a otras. La de inspirar se ayuda de la empatía y de la conciencia de nosotros mismos que permite percibir la conciencia de los otros.
¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!
DANIEL GOLEMAN: La actitud “yo puedo” trabaja en sinergia con la habilidad de lograr y genera una orientación interna hacia ser cada vez mejores.
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